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Ya en los 90, los paisajes de Coqui Calderón van a revelar temáticas más profundas y vivenciales. En "Paisaje: Dos Señoras"(IX), se observa el mismo tratamiento de pinceladas lineales, pero la composición gana en color y luminosidad. Las formas geométricas -símbolos de figuración - se hacen estudios del color y de la línea en función del movimiento. Y la figura humana - las dos señoras -son integradas, cual hieráticos árboles, a fondos luminosos. Es el anuncio de una etapa poética de la pintura de Coqui Calderón, quien en "Diosa a Rayas" (X) lleva al espectador a un ejercicio racional de análisis de líneas , triángulos, contrastes de color y efectos de luz, conjugado con la intensidad subjetiva. Es un mundo de diosas, ángeles que se dibujan en la luz y por la luz y se definen como centro de triángulos luminosos. Sombras, formas humanas y árboles se expresan como movimientos, como fugas hacia lo ilimitado, como en 'Diosa de Las Aguas' (XI).
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IX - Paisaje: Dos Señoras Acrílico 36" x 46" 1993 Colección Privada
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X - Diosa A Rayas Acrílico 46" x 36" 1995 Colección Privada
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XI - Diosa de Las Aguas Acrílico 60" x 52" 1994 Colección de la Artista
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XII - Transportada por una Mágica Manta del Dolor Oleo 44" x 42" 1997 Colección Privada
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A partir del 97-véase "Transportada" (XII) - la composición de Coqui Calderón se hace más compleja. La relación de paisajes y figuras humanas se va definiendo en estructuras más geométricas. Son composiciones en que cuadrados -como en "Transportada"- o semicírculos -como en "Presencia" (XIII)- o aún triángulos o triángulos en movimiento -como "Angel Atado" (XIV) o "Mágica Manta" (XV)- o finalmente, compactos rectángulos de colores - Ver "Fulgores Nocturnos" (XVI) -atrapan y sostienen una figura humana estilizada, perfectamente integrada a este paisaje abstracto. Sin embargo este tratamiento conceptual y racional contrasta - en estos cuadros - con la elaboración circular de las caras de estas figuras, en que los círculos perfectos hablan de vida, de angustias, de gritos sin respuesta y son de valor subjetivo. Líneas iridiscentes, como auréolas de luz, a modo de pelo, hacen que estas figuras atrapadas por las formas geométricas se unan, contradictoriamente, a cielos o infinitos luminosos. Y sus senos siempre visibles y vientres que se abren en generosos corazones inducen al espectador a una lírica aceptación de la limitación y contradicción de la vida humana.
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XIII - Presencia Oleo 60" x 54" 1998 Colección Privada
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XIV - Angel Atado Oleo 44" x 46" 1994 |
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XV - La mágica Manta en Grises Oleo 46" x 46" 1997
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XVI - Fulgores Nocturnos Oleo 32" x 44" 1999
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Son, temáticamente, radiantes afirmaciones subjetivas de los valores humanos que Coqui Calderón revela con belleza contenida y sofisticada.
Es la síntesis de lo racional y de lo subjetivo que caracteriza su obra total, fiel a su angustiosa búsqueda de la complejidad humana, a través de los misterios de la luz y del movimiento.
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